Necesidades forestales locales en Camerún
En el pueblo de Nkolbibanda, situado a 50 kilómetros al sur de Yaoundé
capital de Camerún, CIFOR brinda una mejor comprensión de las necesidades y
prioridades ambientales de las comunidades que viven cerca de la Reserva
Forestal de Ottotomo.
Con una superficie de 2.950 hectáreas, la reserva fue creada por el gobierno
colonial francés en 1930 y en ella se mantiene la prohibición de actividades
humanas que no sean la recolección ocasional de productos forestales no
maderables.
Los habitantes de Nkolbibanda pertenecen al grupo étnico Ewondo y dependen,
en gran parte, de la agricultura para su alimentación y para obtener ingresos.
Sus fuentes principales de alimentos son la agricultura migratoria, algunos
cultivos en plantaciones como cacao y palma aceitera, productos forestales
tradicionales y carne de monte como ratas de la palma, puercoespines y antílopes.
Cuando se creó la reserva, no se tomaron en cuenta los territorios
tradicionales, incluidos aquellos de acceso consuetudinario de los habitantes de
Nkolbibanda. Pero en los últimos 15 a 20 años, la población de la zona ha
aumentado considerablemente, lo cual ha ejercido una presión significativa en
los recursos naturales locales y ha causando un mayor nivel de conflicto entre
las comunidades y la administración de la reserva.
CIFOR ha tenido un papel importante en la mejora de relaciones entre
comunidades locales, ONGs locales y administradores forestales. El proyecto de
Evaluación Multidisciplinaria de Paisaje (EMP), dirigido por Marieke Sassen,
investigadora de CIFOR, tiene como objetivo mejorar este proceso.
“Esperamos que los resultados de este proyecto sirvan como base para un mejor
diálogo entre todos los interesados y conlleven a mejores decisiones con
respecto al manejo de la reserva y del área adyacente,” señala Sassen.
Con un método creado en Kalimantan Oriental, Indonesia, Sassen y su equipo de
investigadores realizaron un estudio, en 2003, que incluía tanto estudios
convencionales de biodiversidad como una evaluación de las necesidades y
percepciones de los lugareños.
El método de EMP pretende mejorar la comprensión entre agencias de desarrollo,
formuladores locales de políticas y comunidades forestales. También ayudará a
mejorar las decisiones que afectarán a la población local y mejorarán la
sostenibilidad a largo plazo del bosque y sus habitantes.
Marieke y su equipo han usado una variedad de métodos de investigación para
analizar la importancia que la gente da al bosque tropical. Aplicados con la
participación de hombres y mujeres, tanto jóvenes como viejos, estos métodos
incluyen diferentes tipos de reuniones. Por ejemplo, las ‘reuniones comunitarias’
ayudan a recopilar datos históricos como el uso de suelo y la historia de los
pueblos, mientras que las ‘reuniones de ejercicio’ proporcionan un “avalúo” de
los elementos del paisaje y las especies animales, y sus usos. Otras técnicas
incluyen reuniones participativas de mapeo y estudios en el terreno, los cuales
requieren crear un alto nivel de colaboración y confianza con los participantes.
No es de sorprenderse que el análisis inicial de los resultados del estudio
haya mostrado que el bosque es la segunda unidad, en cuanto a importancia, para
el pueblo. Esto resalta uno de los aspectos más complejos para la investigación
de CIFOR: ¿cómo ayudar a las comunidades a hallar el equilibrio adecuado entre
la mejora de la producción de alimentos y la necesidad de mantener los bosques
como fuente importante de tierras y productos aprovechables?
La gente es consciente de las funciones del bosque. Sabe, por ejemplo, que
los árboles “protegen” al bosque, y conoce la necesidad de dispersión de
semillas para la regeneración y el papel importante de los animales para este
proceso. También sabe qué actividades dañan el bosque, incluidas las que
practica, como la corta de árboles y la quema. No obstante, en lo que se refiere
a sus propias actividades, las comunidades creen que no tienen alternativa si
quieren practicar la agricultura y sustentarse. Como manifiesta un anciano, “así
son las cosas, comemos (algo) hasta que se acaba y luego encontramos otra cosa
para comer.” Sassen indica que esto demuestra las formas propias de adaptación
al cambio de condiciones.
También se culpa a los extraños por el daño que hacen al bosque con la corta
ilegal de madera en la reserva y en sus territorios, o con la caza ilegal y la
pesca con veneno. Marieke dice que varios entrevistados mencionan el tema de la
presencia de “extraños” y sostienen que los lugareños no deberían cambiar sus
actividades tradicionales, sino que se deberían prohibir ciertas actividades de
la gente que viene de fuera.
Uno de los impulsores del creciente nivel de prácticas insostenibles ha sido
el marcado aumento, en años recientes, del precio de mercancías que se compran
con dinero en efectivo. Artículos básicos como jabón, petróleo y fósforos,
además del costo de la educación infantil han creado una mayor necesidad obtener
ingresos en efectivo.
Uno de los principales desafíos es desarrollar prácticas sostenibles dentro
de la reserva forestal. De especial importancia para lograr este fin es
garantizar el diálogo constructivo, en todos los niveles, entre los interesados.
CIFOR está colaborando en este sentido, alineando las necesidades actuales y
futuras de los administradores del bosque y las comunidades, además de asistir a
los formuladores de políticas en un trabajo vinculado directamente con los
usuarios del bosque.
“Brindamos la mayor información posible a la comunidad y explicamos cómo la
participación en la investigación les beneficiará a largo plazo. Es importante
superar cualquier desconfianza. Ciertamente, sería prematuro festejar el éxito
del proyecto de EMP. Pero pienso que se puede afirmar que el trabajo de CIFOR
está mejorando las relaciones entre ONGs, administradores forestales y
comunidades locales. Espero que sobre esta base y anteriores actividades de
CIFOR, podamos influenciar futuras decisiones acerca del manejo de esta reserva.”
MH
La investigación de CIFOR acerca de EM en Camerún cuenta con el apoyo de
la Comisión Europea, la Association Terre de Development, la Universidad de
Yaoundé y ONADEF – el servicio forestal del gobierno de Camerún.
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