De vuelta a las bases
Cerdos silvestres, palmeras de sagú y un caballo troyano
Que se les pregunte su opinión sobre el manejo forestal, o cualquier otro
tema, es una novedad para los Dayaks de Kalimantan Oriental. Por décadas, antes
de la caída del presidente Suharto en 1998, madereros, mineros, comerciantes y
funcionarios de gobierno actuaron a su antojo con relación a los bosques. Muy
pocas veces se consultó al respecto a las comunidades locales, muchas de las
cuales viven en el bosque.
Pero los tiempos han cambiando. La restitución ha significado que las
comunidades locales tengan mayor opinión acerca de sus recursos naturales, al
menos, en teoría. Paralelamente, el interés de los científicos acerca de la
visión de las comunidades locales ha aumentado enormemente. "Los estudios
clásicos de biodiversidad tienden a revelar los aspectos importantes para los
científicos", explica el ecólogo de CIFOR Doug Sheil. "Lo que estamos haciendo
es establecer cuáles son los aspectos importantes para las comunidades locales
y, posteriormente, entregar los resultados de nuestra investigación a los
lugareños y a los encargados locales de la toma de decisiones".
Desde el año 2000, el equipo de investigación ha estado trabajando en siete
comunidades de la Reserva Forestal de Investigación de Malinau. Mediante un
enfoque multidisciplinario, se ha recolectado una gran variedad de información
acerca de las necesidades, preferencias, cultura y aspiraciones de las
comunidades locales. También se han realizado estudios de suelo y vegetación en
200 parcelas de muestreo y se ha registrado la presencia de cementerios,
asentamientos y terrenos de cultivo.
Prácticamente todas las personas encuestadas consideraron que el bosque sin
talar era la forma más importante de cobertura terrestre. La extracción forestal,
según los lugareños, es la principal razón de la disminución de muchos animales
y plantas útiles. Entre éstos se encuentra el muy apreciado jabalí silvestre,
cuya carne brinda la mayoría de la grasa y proteína animal que se consume en
muchas comunidades que viven en el bosque.
La extracción maderera también ha conllevado a una escasez de materiales de
construcción, y una ley que estipula que las empresas madereras deben desmontar
el sotobosque para eliminar "malezas" ha causado la desaparición de varias
plantas valiosas. Hasta las prácticas sensibles de aprovechamiento pueden tener
un efecto perjudicial en especies clave. Las normas de aprovechamiento de
impacto reducido restringen el uso de maquinaria pesada a las partes altas del
terreno. Lamentablemente, éste es el hábitat de la palmera de sagú, que
constituye una fuente importante de carbohidratos en épocas de escasez.
En 2003, una donación del Banco Mundial permitió que los investigadores
crearan un sitio Web y una base de datos (www.cifor.cgiar.org/mla), pero éste no
es accesible ni inteligible para las personas que viven en remotas aldeas. "Queríamos
compartir la información recolectada con las comunidades locales de un modo
accesible a ellas", explica Miriam van Heist, consultora del proyecto. El equipo
de investigadores elaboró una serie de afiches en los que se ilustran las
percepciones locales sobre el paisaje, así como una baraja de cartas en la que
se describen las 40 especies más apreciadas de plantas y animales.
Los afiches son coloridos y están bien ilustrados con fotografías de
individuos que han participado en el proyecto, así como de plantas, animales y
artefactos que se consideran importantes. Los investigadores dedicaron un tiempo
considerable a discutir el contenido de los afiches con los lugareños y los
borradores finales sólo se elaboraron cuando éstos se mostraron complacidos con
la forma en que se presentó la información. "Solicitar que los lugareños validen
los resultados de nuestra investigación les ha dado mayor confianza en su propio
estilo de vida", indica van Heist. Esto es, sin duda, algo que no hubiese
ocurrido en la época de Suharto.
Sin embargo ¿esta información marcará alguna diferencia en la forma en que se
manejan los bosques? Los investigadores, y los lugareños, creen que sí. Los
afiches serán populares entre los mismos lugareños, pero éstos no son el único
público. Después de todo, ellos ya conocen que rasgos del paisaje y qué especies
les importan más. "Vemos los afiches como un tipo de caballo de Troya", explica
Sheil. "Se distribuirán a oficinas del gobierno local, centros comunitarios y
escuelas, y esperamos que ayuden a todos, incluidos políticos locales y
funcionarios gubernamentales, a entender mejor cuáles son los elementos del
paisaje importantes para los lugareños y sus implicaciones". En el futuro, los
encargados de la toma de decisiones pensarán dos veces antes de promover
actividades que amenacen los intereses y la supervivencia de las comunidades que
habitan en el bosque. CPS.
Este artículo apareció anteriormente en el Informe Anual de CIFOR de 2003,
publicado en septiembre de 2004.
|